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Archive for 5 marzo 2016

Una herramienta utilizada, desde hace mucho tiempo por una política de personal en lugar de la de recursos humanos, es la constante del miedo, la posibilidad continua de perder el trabajo por un bajo rendimiento, pocas ventas, situación económica y un largo etc. como elemento motivador del trabajador, intentando de esta manera que la persona ante la incertidumbre desempeñe con mayor eficiencia su trabajo y de esta manera aumente la productividad de su puesto.

En estos tiempos de crisis hemos visto aumentado en gran número las empresas que usan estos medios como “motivación” de personal. Desde un punto de vista psicológico esto es lo más contraproducente que una empresa puede hacer, para explicarlo usaremos la psicología conductista en un ejemplo muy breve que creo que lo ilustra perfectamente:

Indefensión aprendida:

Basado en el conductismo, psicólogos demostraron que cuando se suministran castigos y recompensas de forma aleatoria en el sujeto, este acaba demostrando una situación de indefensión donde no sabe que hacer porque no puede relacionar su conducta con ningún estimulo aversivo o recompensa, por lo tanto el sujeto asume que sin importar su conducta no va a poder controlar el resultado.

Las consecuencias de esta situación serían:

  1. Nula motivación para emitir nuevas conductas
  2. Incapacidad para detectar que conductas generan resultados
  3. Miedo y depresión.

 

En el campo de la empresa pasa exactamente lo mismo, si tenemos un trabajador que se le presiona con miedo (estimulo aversivo) y se  hace continuamente además con algunas recompensas intermitentes, en un intento de llegar a una motivación por otro lado, llega un momento por el cual la persona no sabe cual es su propósito y entra en un estado de indefensión.

Analizando el ejemplo del laboratorio y aplicándolo a nuestro campo, en este estado el rendimiento cae en picado, dando lugar a respuestas de defensa y huida, donde el trabajador se siente menospreciado y presionado en la empresa, llegando a la conclusión de que lo mejor es hacer lo justo y que da igual lo que  haga no va a mejorar dicha situación mientras busca una salida, este estado conlleva  buscar una salida de dicha situación, por la cual podemos llegar a perder a un talento o alargar una mala situación laboral por la cual el coste se dispara alargando un posible despido en tiempo y coste, todas las opciones como se puede observar son erróneas.

Esta política es muy común en estructuras comerciales donde se presiona de forma continua al trabajador dando lugar a una rotación muy grande de personas, pero desde el inicio de la crisis muchas empresas aprovechando el “exceso” de oferta, han adquirido estos hábitos.

Podemos prevenir esta situación con una excelente selección y reclutamiento, como la mejor y primera opción, así como un periodo de formación muy ajustado a la misión de la empresa, por lo que durante este periodo inicial podremos descartar todo candidato que tenga el potencial requerido para la empresa.

Si ya contamos con trabajadores en esta situación en la empresa, sería necesario tener un analisis de puesto y ajustar un salario emocional a la empresa, de esta manera lograr una motivación positiva en el entorno para una mejora directa de la productividad, tomando las decisiones correctas y detectando los posibles elementos distorsionadores para que todo vaya encaminado a una excelente empresa.

 

 

 

 

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