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Archive for 14 julio 2011

Un concepto interesante que podemos exportar del marketing es el cliente interno, su descripción es la siguiente: se desplaza el  cliente objetivo para situarlo dentro de la misma empresa, es decir el trabajador=cliente, lo que no es bueno para nosotros como trabajador no sería bueno para nuestro cliente.

Bajo esta premisa podemos extrapolarlo al ámbito de recursos humanos, cuando realizamos políticas hacia el personal de la empresa tenemos que trabajar con esta máxima y tiene que ser un valor de la compañía.

Cuando un trabajador se identifica con la empresa, este trabajador pondrá más de su parte, se involucrara en todos los proyectos posibles de la empresa y siempre que pueda aportara todo cuanto este en su mano, enfoncando hacia la misón y visión de la empresa, logrando con todo ello una mejora en la calidad, la productividad y el rendimiento del trabajador/es. Pero cuando se produce una alienación con respecto a la empresa, logramos justamente el efecto contrario, decae la actividad positiva del trabajador y podemos ver como caen en picado la productividad y la implicación, con su consecuente impacto en los clientes y los resultados, traduciendose en una mala imagen de la empresa que afecta a todos los campos objetivo, y logicamente un mal servicio o producto, todos sabemos que cuando se produce una mala publicidad se dispara hasta llegar a un numero máximo de personas (no hablemos si esto afecta a las redes sociales, donde el efecto se multiplica exponencialmente). Seguramente todos hemos experimentado algunas de estas situaciones.

Para ello, ¿cuales son las herramientas usadas por las empresas para controlar este factor?¿Son usadas o ignoradas?

Probablemente las empresas más innovadoras, tengan optimizadas estas políticas:

Bienvenida y acogida: cuando un trabajador se incorpora a la empresa, es un proceso arduo y dificil, es un cambio importante en la vida del trabajador, además de toda la carga psicológica y fisica que supone la incorporación en si, una vez llegado a la empresa (coste de incorporación) debemos instruir a la persona en los valores y misión de la empresa, haciendolo formar parte del proyecto, para ello podemos tener las siguiente políticas.

Motivación: la motivación es algo fundamental en la empresa si queremos mantener una maquinaria funcionando en perfecto estado, si un trabajador no cree en la misión de la empresa, es más que probable que su eficacia caiga en picado. El trabajador ha perdido el norte, ya no sabe la importancia de su lugar en la empresa ni el coste que conlleva asociado de forma directa, además puede incentivar el mal comportamiento de los demás trabajadores dando lugar a un mal trato de clientes, servicios y un largo etc. Cuando el trabajador ha caido en esta espiral negativa, debemos poder detectarlo y cambiar su tareas o poder incentivar de alguna manera un cambio, si esto no se diese lugar, muy probablemente acabaría con un cese de relaciones por parte de ambos.

Formación: Probablemente la más conocida y costosa (no siempre) de todas las acciones, pero sin lugar a dudas, en muchos casos, la más eficaz. Incentivando aquellos valores más flojos y acercando la empresa al trabajador, formandolo en aspectos claves conseguimos una unión empresa-trabajador más fuerte, logramos que el personal se sienta cuidado y busque una aplicación de los aspectos formados.

Estas son algunas reflexiones que simplemente quería compartir con vosotros y que estaré encantado de poder volver a comentar con vosotros.

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