
A continuación os dejo una reflexión que he estado madurando. Muchas veces para trabajar en RRHH tenemos que ir más alla de lo que las personas nos muestran, quiero decir, tenemos que buscar todos sus comportamientos pasados para poder seleccionarlas y definir si son válidos según unos canones que nos imponen, competencias, o los valores y necesidades que rigen la columna vertebral de la empresa, o del cliente que ha solicitado nuestros servicios, para ello nuestra experiencia y las herramientas de las que disponemos nos ayudan de alguna manera a buscar esos comportamientos que el candidato “dice” tener.
Pero muchas veces tenemos que dar un paso más, tenemos que buscar motivaciones, logros, problemas, fracasos, porque eso es lo que nos da la información realmente válida y que muchas personas no van a contar de entrada. Debemos profundizar porque nuestro trabajo depende de esas personas y del resultado que se espera de ellas. En una entrevista podemos conseguir mucha información, pero existen multitud de variables que hacen que podamos errar en nuestra decisión; pensad en la cantidad de circunstancias que las personas podemos tener en nuestro entorno y que pueden afectar a nuestro rendimiento diario, desde un ambiente estresante por diferentes situaciones personales, a un éxito en la vida personal que dispara la productividad. Todos estos factores pueden afectarnos dado que somos responsables de la entrada de personal en la empresa, y por lo tanto no nos podemos quedar a veces en el simple ámbito laboral.
Gracias a mi breve entrenamiento en psicología clínica pude ver, que en ocasiones, las ganancias secundarias esperadas por el paciente interfieren y no nos permiten observar la conducta final. Aquí nos encontramos en la misma tesitura, cualquier trabajador a nuestro cargo puede tener multiples factores que se dan en otros ambientes y que influyen en su conducta final. Logicamente hay que saber detectarlos y evaluarlos para poder llegar al rendimiento óptimo y máximo de las personas. Con esto no quiero decir que tengamos que ser psicologos clínicos, ni mucho menos, pero una visión un poco más profunda de las personas puede ayudar a buscar cosas que no están en un ambiente o en una conducta laboral, esto puede crear una carga adicional de trabajo y en grandes empresas puede ser imposible, pero debemos aportar nuestro grano de arena a esa persona siempre que esté en nuestra mano, podemos evitar problemas y ganar algún que otro aliado a nuestra causa. Es quizás un poco utópico, pero una simple conversación y tener empatía en un momento adecuado nos puede evitar situaciones desagradables y permite ahorrar procesos innecesarios.



David, unas reflexiones muy interesantes. Como siempre da gusto leerte. Sigue así compañero que queremos mas.
Un saludo.